6 de feb. de 2013

Boda mexicano + madrileña en Asturias por Cecilia A.H.Arias

Cecilia A. H. Arias es una fotógrafa joven que os va a encantar, su estilo es muy fresco, de hecho tiene experiencia en campos tan diferentes como la moda o el surf así que su forma de ver las bodas es muy personal. Días de Vino y Rosas es la web que dedica a sus trabajos como fotógrafa de bodas, nos encanta como se inició en la fotografía de bodas:

"Todo esto empezó curiosamente lejos de aquí, en el Sur de Inglaterra. Louise y Diego, me hicieron ver que las bodas no eran aquello tan horrible a lo que estábamos acostumbrados. Las bodas no eran "Paquito el chocolatero" y corbatas en la cabeza, restaurantes con mármoles y pinturas al oleo con marcos dorados. No eran figurillas de palomas con peladillas envueltas en tul y nombres en pan de oro. No, las bodas podían ser mucho mas. Podían ser el reflejo de las personas, de los gustos, de las vivencias y de las personalidades de quienes en ellas estaban. Que una boda podía ser la mas inolvidable y significativa de las fiestas. Porque cualquier cosa puede ser diferente, si quién lo hace cree en ello, con todas sus fuerzas"

Esta boda que sirve como presentación de su trabajo es la de Ana y Rubén. Ella, madrileña, él mexicano, ambos viven en Mexico pero el lugar que eligieron para casarse fue Asturias, en la Iglesia de Soto de Luiña, donde se casaron los padres de la novia y posteriormente en una Finca en Salamir, donde se situaba una antigua panera en la que Ana pasaba sus veranos cuando era niña.

Cuando llegue a la estupenda casa que la familia de Ana tenía en la zona acompañada de la maquilladora y la peluquera, nos recibieron relajadísimos aún en pijama y nos invitaron a desayunar en la terraza con el sol estupendo que hacía. Todos estaban tranquilos y reinaba la calma. Ana y su madre, Lucía se maquillaron y se peinaron con el Cantábrico de fondo, todo un lujo. 


El vestido era un dos piezas en el que la pieza de arriba era una especie de batín de de encaje rosa, y el vestido de muselina con godés en dos tonos uno un poco humo y el otro blanco, el punto "canalla" se lo dió con un cinturón de cuerro y herrería.  Los zapatos unos peep toe con plataforma y detalles en dorado de Aldo. Y el ramo totalmente campestre recogido y montado esa mañana con flores frescas por Carmencita, una amiga de su madre. 


La iglesia de Soto de Luiña estaba repleta de hortensias que el párroco había cortado la tarde anterior, y en un par de altares a ambos lados estaban situadas la Virgen de Covadonga patrona de Asturias y La Virgen de Guadalupe, virgen de los mexicanos. La ceremonia cargada de sentimientos, lágrimas, miradas cómplices y momentos irrepetibles puso su broche de oro con un grupo de mariachis que sorprendió a todos los invitados. A la salida tanto gaitas como mariachis acompañaron a los novios durante la lluvia de confetti.


A la llegada a Salamir toda la finca estaba organizada con una cuidada decoración, luminarias de papel de colores, centro con flores campestres y manzanas decoraban todas las esquinas, murales típicos y flores de papel de artesanía mexicana, y un photocall con un montón de disfraces que hicieron las delicias de los invitados a última hora. 



Durante los aperitivos, acondicionaron dos zonas, el rincón mexicano y el rincón español, con productos y decoración de cada país, exquisito jamón regado con buenos margaritas o taquitos de queso cabrales aliñados con nachos con guacamole. 


Y Ana encantada nos dejó una frase  que resume muy bien la sensación que su boda le dejó: el vestido de mis sueños, el sitio de mis sueños y el hombre de mis sueños... 

Vestido novia: Nacho Aguayo
mañana en el valle.
Peinado: Barbareando
Maquillaje: Lorena Gonzalez para MAC.
Catering: Deloya
Carpa: Auseger
Decoración: Covadonga Gutierrez
Candy Bar: Mamina Cookies
Fotografía: Cecilia A. H. Arias Días de Vino y Rosas

2 comentarios :

  1. Felicidades por el post.

    Me encantan las bodas de mezclas culturales, son tan difrentes!! Me encanta por las mexclas que producen las costumbres de ambas culturas y se adapten una a otra dando un resultado colorista.

    Tuvo que ser gracioso ver la salida amenizada por gaitas asturianas y rancheras mexicanas....genial!!

    El lugar invita a desasosiego y mucha tranquilidad. El chico iba muy guapo muy fino. Me gusta que los novios vayan elegantes pero finos (no disfrazados).

    Y por último geniales y felicidades a Cecilia por las fotos...que pena que podamos ver más!!! (lo de "paquito chocolatero" me ha dado risa, jeje). Ah y la novia tb muy guapa.

    FElicidades a todos, Un abrazo,

    http://joseluislluelma.com

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