25 feb. 2014

Juliette + Alois · Boda rústico vintage en Biarritz
por Pedro Bellido

Pedro Bellido nos envía la fantástica boda, cargada de detalles que os van a encantar de Juliette y Alois en Biarritz, concretamente en Labourd, provincia del País Vasco francés, fue la ciudad protagonista de esta historia. El día transcurrió en un hotel rural llamado Ihartze Artea, que significa “en medio de helechos” en vasco.

El novio, Alois, llevaba un look de novio retro, con unas gafas de pasta muy características, un chaleco gris y una corbata amarilla. El vestido de Juliette era de la diseñadora Celestina Agostino, diseñadora francesa, con atelier en París, especialista en hacer vestidos adaptados a la personalidad de cada clienta.







Alois llegó a la Iglesia en una Volkswagen Kombi súper original, especialmente decorado para la ocasión con hortensias y un cartel de “just married” hecho a mano. La Iglesia era de una piedra blanca espectacular y la durante la ceremonia tuvieron como banda sonora la música que tocaban sus amigas, las mismas que arreglaron a la novia. Una vez finalizada la ceremonia, a la salida les esperaban pompas de jabón. 







La celebración en un ambiente típico de boda rústica, mesas de piedra, farolillos que decoraban los árboles y detalles amarillos. El cocktail, con champán constante para los invitados, barra de patés, comida cocinada en directo y detalles curiosos como buscar en dos diccionarios una palabra para los novios, que los invitados señalaban poniéndole un mensaje personalizado al lado y luego arrancaban la página para colgarla en una pizarra.

Las mesas estaban dispuestas con bancos alargados. Los centros de mesa eran tarros de cristal que contenían faros y flores como las del ramo de la novia. Para que cada invitado encontrara su sitio, una cuerda sostenía barcos hechos con papel, con los nombres y el número de mesas nombradas con los nombres de faros del mundo.

Toda la boda tenía motivos náuticos y cada invitado disfrutó de un regalo de agradecimiento que le esperaba al llegar a su silla: un tarrito de mermelada. Otra de las curiosidades de esta boda fue que los invitados podían ir acompañados de sus perros!













Pero mejor os dejamos con el resto de las imágenes, hay tantas y tan bonitas que nos ha costado muchísimo seleccionar!! Sabemos que os van a encantar, no os perdáis el resto del reportaje que podéis encontrar aquí.